Charla Escritor Raúl Vacas

Raúl Vacas es todo un personaje. Aparece en el instituto con una camisa negra de corte oriental y una
maleta de viaje antigua llena de pegatinas. Así demuestra que habita el mundo con la intención de
explorarlo. Cuando empiezas a escucharlo te das cuenta de que es un viajero, un disfrutón, un auténtico
aventurero de la vida y que hace tiempo, quizá en esa adolescencia de la que tanto habla, que entendió
que para ese viaje el mejor medio de transporte era la poesía.
Esto y ESO es uno de sus libros: un equilibrado y atractivo compendio de innovación, complicidad con
los jóvenes, pedagogía, arte, emoción, gamberrismo genérico e intimidad. Muy cercano a las propuestas
transgresoras del grupo poético OuLiPo, también teje toda una rebeca que caliente el alma, la esencia del
libro, con referencias clásicas, intertextualidades tan solemnes y a la vez tan irreverentes como parafrasear
las primeras sextinas de pie quebrado de las Coplas a la muerte de su padre de Manrique en su poema
“Coplas a la muerte de don Carnal”. Propuestas rompedoras que entienden la poesía como una
experiencia activa y compleja, que trasciende los límites clásicos de la relación entre el escritor y el lector,
así como la apropiación a través de un proceso lineal en el tiempo y en el espacio. Para leer, disfrutar,
comprender y degustar algunos poemas hay que levantarse de la silla y coger un diccionario; hay que
ponerse frente a un espejo, hay que rellenar incluso una quiniela…
Raúl tiene un verbo fluido, interesante y magnético. Las chicas y chicos que han tenido la suerte de leer
su libro y asistir a su conferencia, han permanecido presos de él durante una hora que se ha hecho
cortísima. Sabe Raúl escribir para atrapar, pero también contar como escribe. Tiene unas “tablas”
maravillosas.
Antes de comenzar ha llenado toda la mesa de cachivaches preciados (para eso era la maleta). Donde
otros señores o señoras se sientan y argumentan, divagan sobre la poesía y con un buen mazo de folios
militarmente ordenados en una pila les basta, él ha jugado, ha enseñado, ha vivido la poesía. Desde cartas
con el timbre de la Dirección General de Tráfico a una canana de caza llena de poemas enrollados en vez
de balas. Desde un espejo retrovisor de una antigua moto a una venerable cámara Polaroid que su padre
trajo del extranjero y que pare, en lugar de fotografías, haikus sorprendentes. Todo ha sido útil para que
haya explicado a todos los presentes su verdadero motivo para vivir: hacer que los demás puedan disfrutar
del viaje de la vida, subido a lomos de su joven rucio Poesía, como él nos ha enseñado que sabe hacerlo.
¡Salud y que la vida te guarde esa forma gamberra, clásica, tierna y amable de atravesarla!

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